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La leyenda de la Cautiva que enamoró a Irving

30 Diciembre 2009 No hay comentarios

washington21

Hasta febrero de 2010 podremos disfrutar del homenaje a Washington Irving, creador de leyendas sobre la Alhambra y podremos visitar un espacio con historia, La Torre de la Cautiva

El poder de atracción y el halo telúrico de la Alhambra reside, además de en su reconocida y apreciable belleza, en la capacidad para excitar la fantasía para fabular de sus visitantes y en su extraordinario poder para crear leyendas. Este mes, el espacio destacado del monumento es la Torre de la Cautiva, uno de los enclaves con más mitología alrededor.
La Leyenda de la Cautiva dice que se oían las voces en el lugar donde estuvo presa la sultana Zoraya, siendo aún cristiana y antes de ser llevada a Lecrín, a Mondujar donde tuvo su propio castillo. Durante la época de Enrique IV los moros granadinos se llevaron cautiva a Granada a la bella Isabel de Solís, la hija del alcalde de Martos, Sancho Ximénez de Solís. Se enamoró de ella perdidamente Muley Hacén que la hizo arrestar en una torre hasta que cediera a sus anhelos de amor. Isabel de Solís se casó con el príncipe Hacén y llegó a ser ‘Sultana’ del Reino Nazarí con el nombre de Fátima Zoraya, que traducido del árabe significa ‘Lucero de la Mañana’.
Al fin y a la postre ese amor fatal sería el que llevaría a la pérdida definitiva del reino de Granada. Muley Hacen estaba casado con su prima Aixa, madre de Boabdil, que organizaría la revuelta para derrocarle al darse por enterada de los amoríos con la joven prisionera cristiana. Los cimientos del reino temblaron cuando la rencorosa Aixa planea la venganza. Tras habitar en la torre, Muley Hacen aleja a su amada de la Alhambra y manda construir un castillo en el centro del valle de Lecrín, mientras, Aixa prepara la rebelión contra Muley Hacen para poner en el trono a su hijo Boabdil.
Además del simbolismo de la Torre de la Cautiva y su capacidad para estimular la imaginación, el espacio interior destaca por la profusa decoración. Se trata de una torre-palacio, o Qalahurra, cuya estructura y distribución es la misma que la de las casas y palacios del Conjunto Monumental. La entrada es en recodo y desemboca en un patio con arcos sobre pilares. La estancia principal es de planta cuadrada con ventanas geminadas al exterior, que son pequeñas alcobas. Este espacio, junto con el Salón de Comares, atesora el más complejo programa decorativo de la Alhambra. Este espacio, junto con el Salón de Comares, atesora el más complejo programa decorativo de la Alhambra. Un poema inscrito en la sala en la traducción de Mª Jesús Rubiera, que comienza en el ángulo izquierdo de la misma, nos da la clave para entenderla: «Esta obra ha venido a engalanar la Alhambra; / es morada para los pacíficos y los guerreros; / Calahorra que contiene un palacio / ¡Dí que es una fortaleza y a la vez mansión para la alegría! / Es un palacio en el cual el esplendor está repartido / entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes; / en el estuco y en los azulejos hay maravillas, / pero las labradas maderas de sus techos son aún más extraordinarias….». La poesía y la leyenda se encuentran en las paredes, las mismas que fueron testigo de los amores que prendieron la rebelión contra el rey de Granada.

Creador de leyendas: Washington Irving

Si algo distingue a la Alhambra de otros grandes monumentos, es un carácter legendario. Gran culpa de esa fuerza impulsora de la imaginación la tienen los Cuentos de la alhambra, publicados en 1832 por un viajero que se convirtió en el mejor embajador de la fantasía y las leyendas del Castillo rojo. La exposición Washington Irving y la Alhambra. 150 Aniversario (1859 - 2009), abierta hasta el mes de febrero, se adentra en la figura del escritor norteamericano, con un amplio programa de actividades ya iniciadas en 2007 coincidiendo con la celebración del 175 aniversario de la publicación de la primera edición de los Cuentos de la Alhambra, y que culminan en 2009, fecha del 150 aniversario de su muerte. La exposición Washington Irving y la Alhambra. 150 aniversario es parte del programa conmemorativo y evoca su viaje por Europa y España, prestando especial atención a su recorrido por Andalucía, la ciudad de Granada y su amada Alhambra. Así, a través de manuscritos originales, primeras ediciones de sus libros, dibujos, grabados y pinturas de gran calidad, fotografías antiguas y filmografía, interactivos y maquetas, este homenaje a Irving es, al mismo tiempo, una puesta en valor de la historia de Andalucía, sus paisajes y paisanaje, una parte de su historia contada a través de otras historias. Una forma de acercarse al que fue testigo de las leyendas de la antigua tradición oral de la Alhambra que fueron de los muros del castillo a las páginas de un libro.

Pieza del mes: Cubierta plana ataujerada

La Alhambra presenta como pieza del mes en el Museo de la Alhambra, la cubierta plana ataujerada. Todos los sábados de enero, a partir de las 12:00 h, la licenciada en Bellas Artes Gloria Aljazairi, explicará los detalles y curiosidades de este tipo de ornamentación. Este alfarje ataujerado es un buen ejemplo de la gran diversidad de soluciones constructivas que aportó la carpintería nazarí. El alfarje cumple una doble funcionalidad arquitectónica, como techo plano para cubrir las estancias y como suelo de una habitación elevada. El afán ornamental del arte nazarí es lo que justifica el alto grado decorativo que alcanza este alfarje. Sobre la estructura funcional se desarrolla a modo de segunda piel uno de los motivos ornamentales por excelencia de la iconografía nazarí, las tramas geométricas en la representación metafórica del firmamento.
El diseño se basa en la rueda de lazo de ocho y sus variantes. El uso recurrente de este tema, uno de los más empleados, demuestra la forma de trabajar de los tracistas nazaríes, que bajo unos cánones, patrones y módulos aparentemente limitados, conseguían un gran repertorio de variaciones. Este tipo de diseño se hace patente en obras maestras como el techo del Salón de Comares o la puerta de la Qubba Mayor, los cuales desarrollan tramas geométricas comunes.
La pieza expuesta en el museo permite conocer la estructura resistente del alfarje, la técnica de elaboración de lazo ataujerado, la metodología de trazado, así como el despiece, denominación y funciones de las cintas y zafates.
Por último, cabe destacar la importancia del conocimiento del alfarje como parte integrante de una cultura determinada, y no como un elemento aislado de ésta. La comparación de esta cubierta con otras techumbres y cerramientos de la época, muestran la gran riqueza de la carpintería del último enclave musulmán de la Península Ibérica.

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